Seis son los principios básicos que constituyen la base de estas Directrices para la
Publicidad dirigida a los niños/as. Estos principios, y no las Directrices mismas determinan
el alcance de este documento. La interpretación e implantación de los Principios y
Directrices estarán, en todo caso, siempre de acuerdo con la Comunidad Europea y la
legislación nacional. En efecto, las Directrices anticipan y se aplican en muchas de las áreas
que exigen un estudio sobre publicidad infantil, pero son más ilustrativas que restrictivas.
Cuando no exista una directriz específica con relación al tema que se trate, habrá que
aplicar estos Principios en un sentido amplio para evaluar la publicidad dirigida a esa
audiencia tan influenciable y vulnerable como es la infancia.
1. Los anunciantes deben tener siempre en cuenta el nivel de conocimiento, sofisticación y
madurez de la audiencia a la que dirigen su mensaje principalmente. Los niños/as más
pequeños poseen una capacidad limitada para evaluar la credibilidad de la información que
reciben. Por lo tanto, los anunciantes tienen que ser responsables a la hora de proteger a los
niños/as de sus propias sensibilidades.
2. Reconocer la naturaleza imitativa de los niños/as pequeños debe llevar a los anunciantes
a extremar sus cuidados para no hacer que la violencia sea atractiva o presentarla como un
método aceptable para conseguir metas sociales o personales.
3. Reconocer que la publicidad puede jugar un papel en la educación infantil debe hacer
que los anunciantes transmitan la información de forma sincera y precisa, conscientes de
que el niño/a puede aprender cosas de la publicidad que afecten a su salud y a su bienestar.
4. Los anunciantes deberán capitalizar el potencial de la publicidad para influir en el
comportamiento haciendo anuncios de buen gusto y, siempre que sea posible, que
contengan referencias a conductas positivas, beneficiosas y pro-sociales, tales como la
amistad, la amabilidad, la honestidad, la justicia, la generosidad, la protección del medio
ambiente y el respeto tanto a los demás como a los animales. Además, la publicidad no
debe presentarse de una manera provocativa sexualmente.
6. Los padres son uno de los agentes que más influyen en el desarrollo personal y social del niño/a. Son también su guía. En este sentido, los anunciantes deberían contribuir a desarrollar la relación padres-hijos de una manera constructiva.
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